CAP. 7 MENSAJES DEL MÁS ALLÁ: “Estamos bien” y "Solo el Amor es Real"

CAP. 7 MENSAJES DEL MÁS ALLÁ: “Estamos bien” Desde siempre he llevado un diario de los sucesos paranormales en mi vida. No solo he anotado los hechos extraños que me han ocurrido, sino que también anoto sueños relevantes, que siento que, por algún motivo, pueden ser trascendentales o que contienen un mensaje. Una de las mayores preocupaciones de nuestros seres queridos es avisar que están bien luego de la transición hacia la otra vida. Un día soñé con Estrella, la hija de mi profesora de yoga. Ella trascendió hace unos meses. Me mostraba su escritorio, y estaba feliz organizando su vida en el otro lado. Tenía el mate y el termo; también había allí, dejada como cuando uno recién llega de la calle, una chalina de colores rojos tierra y azules. Quería que le enviara el mensaje a su madre de que estaba bien. No fue la única vez que soñé con ella. Más adelante en el tiempo me mostraba cómo estaba organizando viajes en un coche amarillo. Y, tal cual, los dos mensajes resonaron con su familia: ella era así, organizada y le gustaba viajar. Meses después de haber soñado con ella, su madre hizo una venta de ropa benéfica para donar a una institución a la que siempre ayudaban. En esa venta había cosas que habían sido de Estrella; entre ellas, chalinas. Mi madre le compró una y luego me la regaló. Era muy similar a la que ella me mostró en el sueño. Pero los mensajes a veces no solo provienen de los sueños; muchas veces los siento en mi cabeza, a través de la telepatía. Ocurrió cuando falleció mi padre. Mi hijo era chico y quería saber qué había pasado con su abuelo. Lo llevé al cementerio para explicarle un poco. Allí, en la tumba, sentí un mensaje: “Pero dile que no estoy acá”. Y ahí le expliqué un poco lo que yo creía: que el cuerpo moría, pero el alma seguía viva. Y allí mismo escuché el mensaje: “Solo el Amor es Real”. Esa frase no fue solo una frase aislada; venía acompañada de todo un “paquete” de información anexa. Comprendía que, del otro lado, muchas de las cosas que podemos llegar a ver cuando traspasamos el umbral pueden ser engañosas, por creencias que hayamos tenido en vida o que hayamos creado, pero también por engaños que procedan de otros seres. Muchos hablan del famoso túnel de luz o de seres que se hacen pasar por tus seres queridos. La clave está en sentir el amor. Conectarse a través de esta frecuencia es lo que nos mostrará la verdad allí. Si algo no nos vibra, es porque hay un engaño. Conectarse a esta frecuencia nos mostrará el camino, y lo que no es verdadero simplemente desaparecerá. A los tres días de haber recibido esa información, estaba mirando un programa que veía mucho en ese tiempo, y aún lo miro porque me ayuda a elevar la energía. Es el programa de Claudio María Domínguez en la TV argentina. Aún lo recuerdo: estaba en el escritorio mirando y casi me desmayo de la sorpresa. El programa estaba diciendo exactamente lo mismo que yo había escuchado, la misma frase. Y explicaba muy bien el sentimiento. Para mí fue una comprobación de que el mensaje que había recibido era un mensaje que mi padre me había enviado en ese momento tan especial, cuando fui a despedirlo con mi hijo. La mayoría de los mensajes que nos envían nuestros seres queridos son positivos, ya sea a través de una música, un aroma, algo que se mueve o cae y que tenía que ver con el ser que se ha marchado, como por ejemplo un regalo que nos hizo o algo que le gustaba mucho a esa persona y que, en ese momento, se cae. Estamos mirando algo en la computadora o en la televisión y, de un momento a otro, aparece un programa, un canal o un video de alguien que le gustaba mucho a esa persona. Hay que estar atentos. A los espíritus les gusta enviar ese tipo de mensajes a sus seres queridos para hacerles saber que están bien y que se sientan mejor, no solo por la persona que se queda en la Tierra, sino también por ellos, para poder continuar con su evolución desde el otro plano. Muchas veces nosotros, en la Tierra, quedamos tan dolidos que no dejamos ir o no dejamos evolucionar a nuestros seres desde el otro plano; los retenemos con nuestras energías de pena y tristeza. Cuando un ser querido parte, es natural sentir ese dolor. Los extrañamos, nos hacen falta y nos preocupamos porque no sabemos si están bien del otro lado. Debemos recordar que, desde el otro lado, no estamos solos. Allí la vida continúa; también nos extrañan y nos esperan. Es más, desde allí provenimos todos y allí volveremos en algún momento de nuestra existencia. Siempre va a haber alguien que nos va a ayudar, guiar y acompañar en la transición.

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